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Si no fuera por las cianobacterias no podrías respirar. Es maravilloso levantarse por la mañana, abrir las ventanas de par en par y dar una gran bocanada de aire fresco. Sentir cómo se llenan los pulmones de ese aire cargado de oxígeno y que luego nutre nuestras células. Podemos estar sin comer más de 40 días, pero no podemos prescindir del oxígeno por más de 3 minutos.

Pero ese preciado oxígeno no siempre estuvo en el aire. Hace muchos, muchos, miles de años, la atmósfera terrestre era muy diferente a la que conocemos ahora.

Representación de la atmósfera primitiva

4.600 millones de años atrás, en la atmósfera de la Tierra primitiva reinaban gases reductores, como el amoníaco, el ácido sulfúrico o el metano. La fuente de energía de los primeros organismos vivos era la luz del sol (fotótrofos) o las reacciones químicas que realizaban con las moléculas que había en el medio (quimiótrofos). Estas bacterias fotótrofas primigenias (foto = luz, trofos = alimento) no generaban oxígeno y utilizaban azufre, para realizar la fotosíntesis. Eran los llamados organismos fotosintéticos anoxigénicos.

Pero de repente, algo ocurrió que lo cambió todo para siempre…

Tímidamente, hace unos 3.600 m. a.,  empezaron a aparecer unos organismos que tenían una forma distinta de realizar la fotosíntesis: en vez de usar azufre, ¡utilizaban agua y generaban oxígeno como producto de desecho!

Al principio eran minoría; pero su revolucionaria forma de alimentarse, resultó ser más eficiente que la de sus coetáneos del azufre, y poco a poco fueron “contaminando” el mar de su preciado producto de desecho, el oxígeno.

Fotografía al microscopio electrónico de cianobacterias

Estos organismos son las cianobacterias, bacterias que reciben su nombre de su carácteristico color verdeazulado (ciano = azul). Los primeros seres que utilizaron la fotosíntesis oxigénica; sí, la que estudiaste en el cole, la que consume CO2 y produce O2, la responsable de toda la vida en el planeta, tal y como lo conocemos. Las responsables de que tú tengas y debas respirar aire para vivir.

La llegada del oxígeno

Al proliferar, la acumulación de oxígeno fue tal, que comenzó a cambiar todo el planeta de forma muy brusca, dando origen a lo que se conoce como La Gran Oxidación, La Catástrofe de Oxígeno, el Holocausto de Oxígeno o la Revolución de Oxígeno. Fue como una explosión de aire fresco, como cuando abres la ventana por la mañana; pero a nivel planetario.

Los desechos (oxígeno) que producía la nueva fotosíntesis fueron tan masivos, que terminaron aniquilando muchas de las antiguas formas de vida y solo sobrevivieron (y evolucionaron) quienes aprendieron a ver ese desecho como una fuente de vida.

El reino vegetal aún no había nacido, no había árboles, ni plantas, ni algas, ni siquiera microalgas, ellos llegaron mucho más tarde, gracias a que las cianobacterias ya habían trazado el camino. Pero la espirulina ya existía…

Las cianobacterias, pese a ser seres unicelulares (compuestos por una única célula) suelen formar colonias, pegándose unas a otras formando filamentos o creando espirales, como la espirulina. Y algunas de ellas, como las del género Azolla, pueden incluso utilizar el nitrógeno de la atmósfera, por eso se utilizan mucho como fertilizante natural.

En este video explican un estudio muy interesante sobre las cianobacterias filamentosas:

 

De hecho son unos seres tan “perfectos” que no han evolucionado desde su temprano origen, es decir, hoy mantienen exactamente el mismo aspecto que tenían hace 3.600 millones de años. Pocos podemos decir que nos conservamos tan bien…

Pero no solo han conservado su aspecto, como no se reproducen sexualmente, no intercambian casi genes entre sí, sino que se “clonan” a sí mismas por bipartición; por eso muchos las consideran inmortales, genéticamente hablando.

Si crees que el roble de casa de tu abuelo lo ha visto todo, espera a ver todo lo que han vivido las cianobacterias:

Algunas especies de cianobacterias

  • Nacieron en la atmósfera reductora primitiva, sobrevivieron y la modificaron.
  • Sobrevivieron a cinco extinciones masivas, dinosaurios incluidos, por supuesto.
  • Vivieron la formación de Pangea y su separación. Cuando todos los continentes estaban unidos ellas ya estaban ahí.
  • Están sobreviviendo a la presencia del ser humano. Que eso es casi peor que el meteorito de los dinosaurios…

 

Esa es la razón por la que podemos encontrar cianobacterias en todos los lugares del planeta, en el océano, en los lagos volcánicos mexicanos o incluso en el desierto del Sáhara. Son los verdaderos nativos del planeta, todo el resto de seres vivos somos unos recién llegados en términos geológicos.

 

¿Y cómo surgieron las plantas?

El reino vegetal surgió un tiempo después, también como organismos unicelulares, como microalgas; flotando en la inmensidad del mar de Tetis como parte del plancton. El plancton vegetal o fitoplancton es primer eslabón y el sustento de toda la cadena trófica de los medios acuáticos. Sin fitoplancton no hay vida. Y también es el responsable de “limpiar” la atmósfera y generar oxígeno. De hecho, el verdadero pulmón del planeta no es el Amazonas, sino los océanos. Así que tenemos que preservar ambos 😉

La teoría del endosimbionte

Según sugiere la teoría del endosimbionte de la conocida bióloga Lynn Margulis, los cloroplastos de las células vegetales (los orgánulos encargados de realizar la fotosíntesis de las plantas) son en realidad una de estas bacterias fotosintéticas que se quedó a vivir dentro de otra célula más grande. Es como si una gran célula, con muchos atributos y capacidades interesantes, pero incapaz de utilizar la energía de sol para crear su propio alimento, se enamorara de una pequeña bacteria, menos agraciada pero que era capaz de realizar la fotosíntesis. Se conocieron, se encantaron, y decidieron comenzar una nueva vida juntas, una dentro de la otra, pero manteniendo su material genético separado. De esa forma la bacteria fotosintética se encargaba de producir energía para la célula que la albergaba y ésta a su vez le daba protección. Es una relación en la que nadie pierde y todos ganan: una simbiosis.

La historia de amor de los endosimbiontes

La espirulina (Arthrospira máxima y A. platensis) es sólo una de las centenares de especies de cianobacterias que habitan nuestro planeta, que al igual que ellas, si lo miras desde lejos, es de un brillante color verdeazulado.

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Tenemos buenas noticias para los amantes del yogur casero… ¿Sabías que la espirulina artesanal puede ayudar a la fermentación y además aumentar la calidad nutricional de tu yogur? Con su ayuda conseguirás unir los beneficios de tu yogur con los “superpoderes” de uno de los superalimentos más consumidos del mundo.

Seguro que ya sabías que la espirulina artesanal funciona como un excelente prebiótico, refuerza el sistema inmune y contiene insuperables cualidades nutricionales (por eso se la considera uno superalimento). Pues bien, parece que no somos los únicos que hemos tenido la brillante idea de añadir espirulina al yogur durante su fermentación: un estudio liderado por un grupo de científicos de la India (1), publicado en 2017 , confirma un sorprendente (o no tan sorprendente) hallazgo:

Se les ocurrió estudiar el efecto de la espirulina sobre el proceso de fabricación del yogur para ver si era posible encontrar la receta de un “superyogur” y ayudar a paliar la desnutrición infantil que sufren ciertas partes del país . Lo que hicieron fue añadir  espirulina en la leche durante su proceso de fermentación a diferentes concentraciones (0.25, 0.5, 0.75 y 1% de microalga) para saber cual era la cantidad mínima que surtía efecto.

Mejora la fermentación

Estudiaron el efecto en su fermentación, textura y características organolépticas (olor, sabor, color…). Los resultados mostraron que sólo con añadir 0.25% de espirulina (para medio litro de leche, serían 1,25 g de espirulina en hebras) era suficiente para acelerar el proceso de fermentación, acortando los tiempos de finalización del yogur y que, además, se conservaban tanto la textura como el sabor y el olor típicos de la fermentación acido láctica. Este experimento también demostró que la espirulina funcionaba como un conservante natural, aumentando su duración hasta los 28 días. Esto quedó corroborado, además por otro estudio paralelo (2) para fermentos de L. bulgaricus.

El yogur adquiere un bonito color verde-azulado

El color verde azulado que tomó el yogur, no varió durante este periodo de conservación y creen que fue debido al elevado contenido en pigmentos de la espirulina y su conocida capacidad antioxidante.

Además, da un aspecto divertido y un toque de color a tus recetas y tus postres de yogur casero.

 

Así que or si pensabas que habías tenido una idea descabellada: queda científicamente demostrado que la espirulina es el ingrediente natural ideal para que tu yogur casero sea aún más nutritivo y gane un extra de color y sabor.

De hecho, de esta forma conseguirás que tu yogur contenga mucha más proteína, vitaminas, omegas 3 y 6 y fibra que un yogur normal y unirás los beneficios para la salud del yogur y la espirulina. No se puede pedir más.

Yogurtera

Beneficios de añadir espirulina al yogur:

  • La espirulina funciona como un prebiótico, potenciando el efecto beneficioso de los lactobacillus del yogur en nuestro cuerpo.
  • Añadir como mínimo un 0.25% de espirulina artesanal favorece y acelera la fermentación del yogur sin alterar las propiedades organolépticas del producto final. Aunque puedes añadir tanta como quieras.
  • Se comprobó que aumentaba el tiempo de conservación del yogur Así no tenderás que añadir conservantes o tirar el yogur que se te pone “malo”.
  • La espirulina puede usarse como un ingrediente natural de tu yogur casero para aumentar la calidad nutricional y mejorar el sistema inmune.

¡Pero cuidado con la espirulina industrial! aparte de que su olor y sabor alterarán las propiedades organolépticas de tu yogur, al estar quemada, no se asegura que vaya a tener realmente ese efecto prebiótico y medicinal que encontramos en la espirulina secada a bajas temperaturas, así que asegúrate de utilizar siempre espirulina artesanal en tu receta de yogur casero.

No importa el tipo de yogur que hagas, ya sea con leche de origen animal o vegetal, porque lo que hace la espirulina es ayudar que los valiosos fermentos acidolácticos (normalmente del género Lactobacillus y Streptococcus) transformen más felizmente los azúcares (su comida) en ácido láctico. Y luego, en tu intestino, tendrán la fibra suficiente para crecer y protegerte. En la leche animal, el azúcar que utilizan mayoritariamente es la lactosa pero con las leches vegetales a veces es conveniente añadir un poquito de azúcar de caña para ayudar a la fermentación, aunque depende del caso. Hay quien desaconseja añadir miel durante la fermentación porque aseguran que “mata” el fermento, así que, por si acaso, reservad la miel para coméroslo una vez esté listo.

     

ñam ñam ñam

      ¡Bon appetit! 

 

 


(1): Effect of Spirulina platensis fortification on physicochemical, textural, antioxidant and sensory properties of yogurt during fermentation and storage. M. Barkallah, et al. Elsevier, 2017. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0023643817303961

(2): Influence of Spirulina platensis biomass on microbiological viability in traditional and probiotic yogurts during refrigerated storage. A.S. Akalin et al. Italian Journal of Food Science, 2009. http://www.chiriotti.it/pdf/ijfs/IJFS213.pdf#page=106

 

Últimamente se habla mucho de reforzar el sistema inmune pero pocas veces se explica cómo un alimento puede ayudarnos a hacerlo. El sistema inmune es uno de los sistema más complejos de nuestro cuerpo, presente en todos los seres vivos multicelulares, tiene la misión de identificar el peligro y protegernos de él. Está formado por células, tejidos y órganos repartidos por todo el cuerpo que se encargan de identificar, dar la voz de alarma y actuar en consecuencia cuando detectan que existe una amenaza. Y también deben discernir qué bacterias son “beneficiosas”, como la flora intestinal para no atacarlas. Estos tres pasos, parecen sencillos pero operan gracias a un preciso mecanismo, siguiendo unas normas estrictas para que todo encaje en un asombroso equilibrio.

De hecho no es una tarea fácil y puede haber errores. A pesar de las estrategias del propio cuerpo para corregirlos, son muchos los factores que pueden alterar este delicado equilibrio. Desde el estrés (no solo por nuestra ajetreada forma de vida, sino también el estrés emocional), hasta productos químicos (contaminación, agroquímicos).

Cuanto más logramos desentrañar  su funcionamiento, más nos damos cuenta que se interrelaciona con todas las células del cuerpo y con el ser en su totalidad, por lo que está relacionado con casi cualquier patología, ya sea por déficit, por exceso, o por disfuncionalidad (funciona de forma incorrecta).

Las consecuencias de un sistema inmune deficiente

Las enfermedades autoinmunes, por ejemplo, son un ejemplo claro de esta disfuncionalidad y comienzan cuando nuestro mecanismo de defensa reconoce nuestras propias células como si fueran extrañas y las ataca. Pero otras condiciones, como las alergias, también son fruto de un sistema inmune en desequilibrio. En el caso de la alergia, lo que ocurre es que se genera una respuesta desmesurada ante algo que no es un ataque;  ante algo que, aunque sea un “cuerpo extraño”, como el polen o el gluten, no es un patógeno (bichito que produce enfermedades) o una amenaza en sí mismo, entonces es nuestra propia respuesta de ataque (liberación de histamina y citoquinas entre otras muchas acciones) la que se convierte en el problema, generando rinitis alérgica, urticaria, enrojecimiento ocular…

Hay muchos estudios que relacionan el cáncer con un sistema inmune deficiente e incluso con el sistema nervioso central (1). También es el responsable de muchos procesos inflamatorios (2), que son responsables de artritis, inflamaciones intestinales, migrañas… Un sistema inmune que funciona correctamente debería identificar las células tumorales y destruirlas, como de hecho ocurre con bastante

frecuencia. Aunque el problema es mucho más complejo.

Por eso cuando se habla de reforzar el sistema inmune no significa que se tengan que aumentar su agresividad, sino que se tiene que reforzar su función para que trabaje de la forma correcta, modulándose acorde a la amenaza y teniendo bien claro qué células o moléculas hay que atacar y cuáles hay que proteger: un sistema inmune sano, equilibrado.

¿Y cómo puede ayudar la espirulina artesanal a reforzar tu sistema inmune?

Antes que nada: este post no pretende sustituir la espirulina por ningún medicamento y no estamos aconsejando dejar de seguir una prescripción médica, todo lo contrario. Como verás ahora, la espirulina, consumida a diario es la aliada perfecta para muchas dolencias y ha probado tener efecto positivo en muchísimas enfermedades.

La espirulina  es uno de los microorganismos más estudiados y cuenta con numerosas publicaciones, muchas de ellas impulsadas desde los años 60, cuando comenzó su cultivo industrial ligado a la era aeroespacial. Desde entonces se han encontrado en ella varios compuestos que la hacen única y cada vez se descubren nuevas aplicaciones y propiedades. Muchos de los estudios están realizados en Estados Unidos, desde la época de la NASA, pero los más recientes son de China o India, ya que son los países que más producen y exportan espirulina, aunque de manera industrial.

Cabe recalcar que, pese a que la espirulina per se tenga todas estas propiedades, muchas de ellas, por no decir prácticamente todas, se pierden sl secarse a altas temperaturas (como ocurre con la espirulina industrial). Sus valiosas enzimas y pigmentos se estropean con el calor tan intenso y rápido, peridendo su funcinalidad y sus propiedades medicinales. Si quieres saber más sobre cómo afecta el proceso de secado a la espirulina pincha aquí.

Estas son algunas de las formas en las que consumir espirulina ayuda a tu sistema inmune:

 

Poder antioxidante

Pero vayamos al grano, según un reciente estudio (3) realizado por científicos chinos, “El estrés oxidativo y la inmunidad disfuncional es la causante de múltiples enfermedades en humanos, incluyendo arterioesclerosis, hipertrofia cardíaca, fallo cardíaco o hipertensión.

Los frutos del bosque también son excelentes antioxidantes

Por tanto, las propiedades antioxidantes, inmunomoduladoras y antiinflamatorias de este micoralga juegan un rol muy importante para la salud”. “La espirulina activa las enzimas antioxidantes de las células del cuerpo, inhibe el daño del ADN y la peroxidación de lípidos, secuestra radicales libres y aumenta la actividad de la enzima superóxido dismutasa y de la catalasa. Esto estimula la producción de anticuerpos y regula (al alza o a la baja) la producción celular de citoquinas, induciendo una respuesta inmunomodulada y antiinflamatoria”. ”El mecanismo molecular por el cual la espirulina lleva a cabo estas actividades aún no está claro, pero se sabe de la ficocianina y el beta-caroteno son muy importantes”.

Otro ejemplo sería su efecto beneficioso en la cirrosis hepática (enfermedad degenerativa del hígado), evitando la proliferación de las HSC (células hepáticas estrelladas) con una actividad cinco veces superior al de la microalga chlorella (4).

 

Resistencia frente a infecciones víricas

Otro estudio (5) de la Scholars Journal of Applied Medical Sciences (SJAMS), afirma que “… la espirulina ayuda a construir inmunidad y mejora la resistencia a la infecciones virales. La espirulina puede potenciar componentes de la mucosa y del sistema inmune y activa las células del sistema inmune innato”. “En humanos, mamíferos, aves y peces, la espirulina aumenta la resistencia a infecciones, la capacidad de hematopoyesis y la estimulación de la producción de anticuerpos y citoquinas con resultados positivos basados en el aumento a la resistencia. La espirulina también parece activar los macrófagos, las células T y B (6). Los sulfolípidos derivados de la espirulina, también se han probado efectivos contra el VIH (SIDA)”.

Virus

El extracto de biomasa de espirulina ha probado ser efectiva contra el virus del herpes, citomegalovirus, virus de la gripe, etc. El extracto también ha mostrado capacidad para inhibir procesos carcinogénicos (7). El consumo de espirulina está relacionado con el aumento de los niveles celulares de Natural Killers (NK), interferón gamma y otras interleuquinas (8).

El complejo Calcio Spirulan (Ca-SP) también está relacionado con resistencias a varios tipos de virus, como el del herpes labial o HSV-1. En un estudio realizado en 2016 muestra como el Ca-SP inhibía la infección por HSV-1 in vitro con una potencia comparable al acyclovir (la droga más utilizada para tratar el herpes labial), bloqueando la capacidad de adhesión y penetración en las células hospedadoras. El Ca-SP también inhibe la entrada del sarcoma de Kaposi asociado al herpes. Se preparó también una crema con extracto de espirulina y se comprobó que su efecto ante el herpes labial era superior a la crema de acyclovir (9).

 

Antitumoral

La espirulina es un excelente complemento para la terapia anti tumoral o anti cáncer que se esté llevando (ver antes contraindicaciones) y puede ayudar, no solo con los síntomas y la recuperación, sino también para paliar la propia actividad tumoral.  Además de su efecto de refuerzo del sistema inmune en general, ciertos compuestos presentes en la espirulina han resultado ser efectivos para frenar la actividad tumoral, principalmente la ficocianina, el betacaroteno y los PSP (Poliscaráridos de Spirulina Platensis), aunque aún queda mucho por investigar.

La ficocianina parece tener, a parte de un efecto antioxidante, un efecto inhibidor tumoral (10) al regular la expresión del gen CD59 (para el marcador CD59) y consigue reducir la multiplicación de las células HeLa (esto es equiparable a decir que puede reducir la proliferación de células cancerosas).

Estudios con la parte acuosa de la espirulina (en la que están los polisacáridos) muestran una inhibición en la línea celular de células cancerosas del tubo digestivo y en ciertos linfomas (11).

Los resultados son esperanzadores, pero no significa que sea la única solución o que haya que sustituir la espirulina por medicación antitumoral. Eso sí, al incluirla en tu dieta tienes un plus excelente para evitar recaídas y potenciar el efecto de tu terapia.

 

Antialérgico natural

En el caso de las alergias, el sistema inmune reacciona ante algo que, si bien es cierto que es un “cuerpo extraño” que ha entrado en nuestro cuerpo (como el polen o el gluten), no es un patógeno (bichito que produce enfermedades) o una amenaza en sí mismo, entonces es nuestra propia respuesta de ataque (liberación de histamina y citoquinas entre otras muchas acciones) la que se convierte en el problema, generando rinitis alérgica, urticaria, enrojecimiento ocular… Pero si la reacción es muy exagerada, puede llevar a un shock anafiláctico con fatales consecuencias.

La alergia al polen es cada vez más común

La espirulina resulta muy efectiva para tratar las alergias, en especial la rinitis alérgica. Aunque para explicarlo como se merece, deberías leerte el post dedicado especialmente a la alergia, no podía dejar de mencionarlo.

Se ha visto un efecto significativo en la inhibición de la liberación de histamina por parte de los mastocitos (un tipo de célula inmune) durante la respuesta alérgica inflamatoria. Esto se traduce en una mejora de la rinitis alérgica y los síntomas alérgicos leves.

“La ingesta de espirulina contribuye a la preservación del epitelio intestinal, que actúa como la primera barrera mucosa frente a infecciones” (10). Con lo cual, cuanto menos histamina generemos, menores serán los desagradables síntomas alérgicos, como el moqueo, la urticaria, los estornudos y el cansancio generalizado. La histamina, entre otras muchas cosas, es un vasodilatador, por eso la congestión de la mucosa nasal y el cansancio (la vasodilatación hace que baje la presión sanguínea) son unos de los síntomas típicos.

Además reduce la inflamación típica de los procesos alérgicos: “la espirulina ha demostrado tener un efecto protector contra la alergia o fiebre del heno (11). En pacientes con rinitis alérgica, se llevó a cabo un estudio con doble ciego y placebo que mostraba una marcada reducción en la secreción de la interleuquina IL-4 proinflamatoria (12)”.

 

Esto es solo una pequeña recopilación de algunos de los efectos de la espirulina en el sistema inmune, pero si quieres explorar por tu cuenta métete en Google Scholar y busca artículos, ¡hay una infinidad! Lee también las contraindicaciones de la espirulina, son pocas, pero hay algunas. Verifica siempre la información que lees y, si quieres, compártela después, no antes 😉

 


(1): Inmunología, estrés, depresión y cáncer. Rafael Sirera et al. Revista de Psicooncología. 2006.

(2): Defects in mucosal immunity leading to Crohn’s disease. GM Cobrin, et al., Inmunological Reviews. 2005.

(3): The antioxidant, immunomodulatory, and anti-inflammatory activities of Spirulina: an overview. Qinghua Wu et al., 2016. Springer Links.

(4): Antioxidant and antiproliferative activities of Spirulina and Chlorella water extracts. Li-chen Wu et al. J. Agric. Food Chem. 2005.

(5): Spirulina-The Nature’s Wonder: A Review. A. Mohan et al. Scholars Journal of Applied Medical Sciences. 2014.

(6): Regression of experimental hamster cancer by beta carotene and algae extracts. Schwartz J, Shklar G; Journal Oral Maxillofac Surg., 1987.

(7): Biological activity of Spirulina.Zh Mikrobiol Epidemiol Immunobiol. LP Blinkova, OB Gorobets, AP Baturo, 2001.

(8): Activation of the human innate immune system by Spirulina: augmentation of interferon production and NK cytotoxicity by oral administration of hot water extract of Spirulina platensis. T. Hirahashi, M. Matsumoto, K. Hazeki et al; Internat Immunopharmacol. 2002.

(9): Calcium spirulan derived from Spirulina platensis inhibits herpes simplex virus 1 attachment to human keratinocytes and protects against herpes labialis. Julia Mader, Antonio Gallo et al. Journal of Allergy and Clinical Immunology. Elsevier. 2016.

(10): Effects of CD59 on antitumoral activities of phycocyanin from Spirulina platensis. Li Bing. Biomedicine & Pharmacotherapy.

(11): The Effect of Ultrasonificated Extracts of Spirulina maxima on the Anticancer Activity. Sung-Ho Oh. Marine Biotechnology, 2010.

(10): Tumor necrosis factor in experimental cancer regression with alphatocopherol, beta-carotene, canthaxanthin and algae extract. G Shklar, J Schwartz.  European Journal Cancer Clin Oncol., 1988.

(11): Nutrition Rehabilitation of HIV-Infected and HIV-Negative Undernourished Children Utilizing Spirulina. J. Simpore et al. Annal Nut Metabolism. 2005.

(12): The effects of spirulina on allergic rhinitis. C. Cingi et al. 2008.

 

 

Hay mucha confusión al referirse a la espirulina ¿Pero qué es realmente? y ¿por qué es tan especial?

Se denomina comúnmente “espirulina” a dos especies de cianobacterias del género Arthrospira (A. platensis y A. máxima) que se cultivan para el consumo humano y animal como complemento alimenticio. Es uno de los seres vivos más antiguos del planeta, con unos 3.600 millones de años y todo apunta a que las cianobacterias fueron los primeros organismos que realizaron la fotosíntesis, mucho antes que los vegetales. Pincha aquí para conocer más sobre el origen de la espirulina. Tomó el nombre de espirulina debido a su particular forma espiralada y porque hasta que en 1892, Turpin ex Gomont, separó el género Spirulina del género Arthrospira, no se hacía distinción entre ellas. Es uno de los seres vivos más antiguos del planeta y todo apunta a que las cianobacterias fueron los primeros organismos que realizaron la fotosíntesis, mucho antes que los vegetales.

Son microorganismos fotosintéticos acuáticos, que en su hábitat natural, forman parte del fitoplancton (fito=planta y plancton=organismos en suspensión). Es decir, son pequeñas células que pululan por el agua y que se alimentan del sol y los minerales disueltos en ella. En el caso de la espirulina, las células se organizan en hebras helicoidales llamadas tricomas, que son lo que le dan su particular forma espiralada (y que dio origen a su nombre común) Tras muchas cavilaciones nombres y renombres, se las llamó cianobacterias (ciano=azul) debido a su particular color verdeazulado. De hecho, muchos aún las estudian como “algas verdeazuladas” aunque esta denominación ya está obsoleta. Su característico color azul, se debe a la ficocianina, un pigmento fotosintético con sorprendentes propiedades.

desayuno saludable

“Desayuno arcoiris” con ficocianina

Entonces,  ¿son algas o son plantas?

– ¡Pues ninguna de las dos! Pese a que todas realizan la fotosíntesis para obtener energía, a nivel celular no tienen nada que ver con la espirulina. Las algas y las plantas pertenecen al reino vegetal mientras que las cianobacterias (como la espirulina) pertenecen al reino protista o lo que es lo mismo reino bacteria. Cabe aclarar que algunos géneros de algas también pertenecen al reino protista (como las algas pardas y rojas).

Y contrariamente a lo que algunos dicen, no es mitad animal y mitad vegetal; de hecho lo más correcto sería decir que no es NI vegetal NI animal, de hecho está a medio camino entre ambas, porque surgió cuando aún no estaban diferenciadas evolutivamente.

 

¡Oh no, entonces estoy comiendo bacterias!

– Sí. Pero no te asustes, no todas las bacterias son malas, de hecho la gran mayoría son inofensivas, incluso algunas son beneficiosas, como los famosos lactobacilos de tu yogur. La espirulina es una bacteria fotosintética, así que no tiene ningún interés en colonizarte, solo quiere luz, aire, minerales y ser feliz. Es algo así como una superplanta, pero en miniatura.

 

¿Y todo eso es importante? Yo solo quiero comer espirulina…

– A simple vista, puede parecer poco importante, pero si nos fijamos atentamente, veremos que estas diferencias son cruciales para comprender por qué la espirulina es un alimento tan recomendado.

Esquema de una célula vegetal

– Lo primero que llama la atención es lo gruesa que es la pared celular (esa capa verde que recubre las células) de los vegetales y lo fina que es en las cianobacterias. Pero además del grosor, la primera está compuesta mayoritariamente por celulosa, mientras que en las bacterias esta membrana es mayoritariamente de peptidoglucanos. La celulosa resulta muy útil para las plantas porque protege sus células como una cámara acorazada, pero también es muy difícil de digerir para la mayoría de seres vivos. Y, a no ser que se someta a agresivos tratamientos, no permite que los nutrientes del interior de la célula sean digeridos y asimilados.  Sin embargo, la pared de la espirulina apenas tiene ceulosa, por lo que es más débil y se rompe fácilmente durante la digestión.

– También llama la atención que el ADN de las cianobacterias se encuentra un poco

Esquema simplificado de una cianobacteria

“desordenado” mientras que en las células vegetales está cobijado dentro del núcleo, como el cofre del tesoro de la célula. El ADN, también es una fuente de nutrientes importantes para los seres vivos, así que estará más disponible cuanto menos protegido se encuentre.

 

El resto de diferencias son menos relevantes para lo que nos interesa a nosotros (comérnoslas) pero se ve también cómo la práctica totalidad de las células de las cianobacterias están compuestas por ribosomas y tilacoides, lugar en el que se aloja la clorofila, el betacaroteno y la ficocianina (sus pigmentos fotosintéticos). Unas de las proteínas más importantes y apreciadas a nivel nutricional.

En cambio, en las células vegetales, éstos pigmentos están dentro de los cloroplastos, unos orgánulos que son los encargados de llevar a cabo la fotosíntesis. De hecho, todo apunta a que los cloropolastos  son en realidad bacterias fotosintéticas que se “quedaron a vivir” en simbiosis dentro de otra célua heterótrofa… Lee nuestro post sobre el origen de las cianobacterias para saber más.

 

¿Y esto qué significa?

¿Es un pájaro, es un avión? No, es… ¡¡supermicroalga!!

-Significa, sencillamente, que la espirulina es un alimento mucho más digerible que los vegetales u otras microalgas (como la Chlorella, por ejemplo) por eso sus nutrientes son tan fácilmente asimilables. El hierro y las proteínas que contiene, tienen una bioasimilación muy elevada comparada con otros alimentos. Entraría en la categoría de superalimento, pero además su cultivo es beneficioso para el medio ambiente, así que podríamos decir que la espirulina es unasupermicroalga” .

Es uno de los aliados para luchar contra la desnutrición y las Naciones Unidas la tienen muy prestente.

 

Entonces, ¿por qué se le llama microalga a la espirulina si no lo es?

– Durante mucho tiempo estuvo incluida en el grupo de las microalgas (vegetales microscópicos) y a efectos prácticos y de cultivo es muy similar a ellas. Por eso solemos referirnos a la espirulina como una microalga e, incluso, en muchos textos científicos se utiliza este término para hablar de ella. Pese a no ser correcto del todo, está ampliamente aceptado, y a muchas personas les resulta más fácil de comprender.

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Espero que se te hayan aclarado un poco las dudas,  si quieres saber más, en esta página encontrarás mucha información sobre la espirulina artesanal ¿Pero aún no conoces la diferencia entre espirulina artesanal y espirulina industrial? Pincha aquí y te lo contamos.