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Si te gustaba el gomasio, te vas a enamorar del gomasio con espirulina.

El gomasio es un condimento tradicional japonés que cada vez toma más protagonismo en nuestra mesa. Es muy sabroso, nutritivo y muy fácil de hacer, sólo necesitas 5 minutos. Aquí te enseñamos cómo.

También llamada “sal de sésamo” por su traducción del japonés (goma = sésamo y sio = sal) es un condimento elaborado simplemente a base de semillas de sésamo molidas y un poco de sal marina. Hoy en día lo podemos encontrar en todas las tiendas ecológicas y herbolarios, muchas veces mezclada con alga nori, con sésamo negro o incluso con chili. Aquí te proponemos una mezcl aún mejor: con espirulina.

Cómo se toma

Desayuno de campeones: tostadas de pan de centeno con queso fresco de cabra, aceite de oliva virgen y gomasio con espirulina por encima

Se suele tomar espolvoreada por encima de los platos, de casi cualquiera, para darles un toque salado y de intenso sabor a nueces. Es ideal para ensaladas, sopas, carnes, pescados y como desayuno espolvoreando un poco en la tostada con aceite de oliva y un buen queso de cabra.

Pega con todo, incluso hay quien lo espolvorea sobre su macedonia de fruta. Para gustos, colores… ¡y sabores!

Mucha gente lo usa como sustituto de la sal, porque como tiene más sabor, la proporción de sodio que queda en el plato es menor que si se usara sólo esta y el resultado final consigue engañar un poco al paladar.

Sésamo y espirulina para una dieta sana

El sésamo contiene muchos nutrientes esenciales que complementan cualquier dieta. Contiene  vitaminas del grupo B, vitamina E, grasas poliinsaturadas como el omega 6 y 9, calcio, fósforo, magnesio y proteína vegetal de gran calidad. De hecho muchas dietas vegetarianas incluyen sésamo para conseguir un aporte de calcio y omegas extra. En este blog te cuentan un poco más de este maravilloso alimento.

El condimento perfecto para la ensalada

Como ocurre con todas las semillas, es mejor consumirlas trituradas o molidas, para poder digerirlas y no tirarlas directamente por el retrete. Pero también se sabe, que al molerse y dejarse “al aire”, muchos de sus nutrientes y aceites se van oxidando y al cabo de unos meses pierden propiedades. Por eso lo mejor es consumirlas unas semanas después de haberse triturado.

Por eso te animo a que hagas tu propio gomasio casero, moliendo las semillas y consumiéndolo bien fresco. Solo necesitas una moledora de semillas o de café, o incluso te puedes apañar con una trituradora de cocina de las que se acoplan a la batidora de toda la vida.

La espirulina es un superalimento muy conocido por sus excepcionales propiedades nutricionales y medicinales. Aquí te explicamos algunas. Contiene gran cantidad de proteína de alta calidad, hierro, casi todas las vitaminas y potentes antioxidantes. Refuerza tu sistema inmune y te da vitalidad. Además, como se suele encontrar seca, es el ingrediente perfecto para enriquecer tu gomasio casero. Pero elige siempre espirulina secada a bajas temperaturas, que suele encontrarse en hebras o escamas.

Ya puedes imaginar como queda una combinación de ambos… lo más de lo más.

 

Cómo se hace

Sólo te llevará 5 minutos.

Necesitas:

Sésamo tostado o crudo o negro. Puedes combinar los tres o utilizar solo uno. El sésamo sin tostar suele apelmazar más, por eso recomiendo utilizar el tostado para que quede más seco.

Espirulina en hebras o escamas. Sólo la espirulina artesanal está secada a bajas temperaturas y viene en forma de fideos o hebras. Si usas en polvo te quedará todo manchado. Aquí puedes ver las diferencias entre una y otra.

Sal marina. Mejor natural, sin aditivos. Si prefieres sal de roca o del Himalaya no te cortes, la creatividad es un don.

Un molinillo de semillas o de café o la trituradora de toda la vida. Si te apetece hacer músculos también puedes molerlo a mano con un mortero. De hecho en Japón lo hacen así 🙂

Proporción:

15 cucharadas de sésamo

1 cucharada de espirulina artesanal

1 cucharada de sal marina (si tienes problemas de sodio puedes añadir solo media).

Ingredientes de calidad

En menos de 5 minutos ya tienes tu gomasio con espirulina

 

Moler bien, guardarlo en un frasco al abrigo del aire y la luz y… ¡a disfrutar!

 


 

Déjanos tus recetas en los comentarios, nos encantará ver todas las posibilidades que tiene el gomasio en nuestra cocina.

No todo lo que brilla es oro y no toda la espirulina es igual, el método de secado influye mucho en su calidad y en sus propiedades. Por eso es tan importante diferenciar la espirulina artesanal de la industrial.

La espirulina se comercializa en su forma deshidratada porque es la mejor forma de conservarla y comercializarla. La espirulina seca puede durar años empaquetada sin perder apenas nutrientes y se puede transportar y almacenar fácilmente sin que apenas se degrade. Pero si quisiéramos sacarle todo su potencial nutricional, deberíamos tomarla fresca. Aunque hay granjas de espirulina que venden su producto fresco (puedes comprarlo directamente en la granja), no es lo más común.

De hecho, cuanto mayor sea la temperatura de secado, más deteriorado estará el producto final. El secado industrial (se suele utilizar el Spray Drying o el Ocean Chill) consigue secar grandes volúmenes de cultivo en muy poco tiempo, pero para ello utiliza temperaturas demasiado elevadas (entre 60-150°C) que hacen que los nutrientes más frágiles, como los antioxidantes, las vitaminas, las enzimas y los ácidos grasos insaturados se desnaturalicen y se oxiden. Se ha visto una pérdida del 45% de la ficocianina al someterla al spray drying (1).

polvo industrial de espirulina

polvo fino de espirulina industrial secada a altas temperaturas

La ficocianina es uno de los pigmentos más preciados de la espirulina, con numerosas propiedades, desde antioxidantes hasta antitumorales; pero sus vitaminas y sus omegas también se estropean. Así que si tomamos espirulina sometida a un proceso de secado a altas temperaturas (quemada) estaremos perdiendo sus efectos más beneficiosos. Además, al desnaturalizarse, las proteínas desprenden un olor desagradable muy particular, lo que hace que mucha gente la encuentre poco apetecible y luego sea más díficil incorporarla en recetas..

 

¡Pero tengo una buena noticia!

espirulina en hebras

Si la espirulina es secada a bajas temperaturas (no superando nunca los 40-45°C) se puede conservar y preservar a la vez sus propiedades nutricionales y medicinales. Una de las consignas indispensables de la espirulina artesanal es que el método de secado sea a bajas temperaturas, nunca superando los 45°C. Por eso, el tiempo de secado es mayor (unas 4 horas, depende de la secadora) y la cantidad de espirulina que se procesa es menor. Por eso la espirulina artesanal se considera un producto crudo, porque, aunque esté deshidratado, no está “cocinado” y sus propiedades apenas están alteradas.

Para lograrlo, los espirulineros filtran el agua verde llena de espiruilina de sus balsas y la filtran para obtener una pasta húmeda o biomasa. Esta biomasa se colocará dentro de un extrusionador (un tubo de acero con agujeritos en los lados es lo más común) y se apretará con un émbolo para conseguir los característicos espaguettis.

extrusor de biomasa de espirulina

cómo se hacen las hebras de espirulina

Éstos se colocarán en las bandejas de la secadora y se dejarán durante 3-5 horas a una temperatura controlada  de 40-45°C hasta que hayan perdido todo el agua posible. Luego se partiran para hacer los fideos o hebras típicos de la espirulina artesanal. Tras envasarse y etiquetarse, estarán listos para llegar a tus manos.

Los espirulineros artesanos, también cuidan el proceso de producción, que suele llevarse a cabo bajo invernaderos en condiciones controladas y bajo estrictos protocolos de sanidad. Todo para asegurarse de que el producto que llega a tus manos es 100% espirulina y con el máximo de sus propiedades intactas, ¡como si estuviera fresca!

¿Cómo puedo saber si la espirulina que he comprado está quemada?

  1. ¿Lo indica en el envase? Normalmente, aquellos productores que han optado por un secado a bajas temperaturas harán notar en el etiquetado ese “plus” de calidad, indicando que su espirulina ha sido secada a 40-45°C. Es decir, si no lo pone, muy probablemente esté quemada.
  2. Polvo fino. Siempre que veas un fino polvo verde, ten por seguro que está quemada. Para conseguir el famoso polvo fino, se tiene que utilizar el método spray drying (150°C). Recuerda que la espirulina artesanal suele encontrarse en forma de hebras, ramas o escamas. El polvo de la espirulina artesanal se obtiene moliendo las hebras o las escamas, y no suele ser tan fino.
  3. El olor. La espirulina artesana tiene un suave olor a mar con notas de frutos secos. En cambio la espirulina industrial en polvo desprende compuestos azufrados, dándole un fuerte olor (y sabor) a puerto.
  4. Aglomerante. Si por el contrario has comprado unos comprimidos, y tampoco pone que la espirulina está secada a bajas temperaturas y además, en los ingredientes hay algún tipo de aglomerante (el que sea) eso será un signo claro de espirulina quemada. Los polisacáridos de la espirulina fresca aglomeran por sí mismos, pero al quemarlos, pierden esa capacidad y las fábricas se ven obligadas a añadir aglomerantes para que los comprimidos no pierdan su forma. Si viene en cápsulas de gelatina, es porque se quieren evitar el aglomerante, pero es polvo de espirulina industrial. Si no lo fuera no haría falta encapsularla.
  5. Precio y comercio. Otro signo importante puede ser el precio. Si es muy barata, es muy muy difícil que sea artesanal. Pero, ojo, ¡no porque sea cara es buena! En el marketing hay mucha picaresca y son muchos los que aumentan sus precios y luego te venden espirulina industrial. Aplica los puntos 1,2, y 3 siempre. Piensa que la espirulina quemada es mucho menos efectiva que la secada a bajas temperaturas, así que si compras espirulina muy barata, en realidad te está saliendo más cara. Si la compras directamente al productor te asegurarás de que se la original.

 


(1): Effects of different drying methods on C-phycocyanin content of Spirulina platensis poder. Betül Güroy, 2017.